Fátima; Un Feminicidio Interminable

 

LA COLUMNA ROTA/ FRIDAGUERRERA

Más de tres horas de camino me separan del lugar al que en esta ocasión me tocó acudir, para conocer a una familia más víctima del fenómeno que para la mayoría de las autoridades no existe, o solo se usa como bandera política o de vez en cuando con algún caso mediático llevan a la tribuna diputados o senadores; el Feminicidio.

En la casa con paredes de color entre gris, melón, rosa, una casa que dista mucho de ser un hogar; me esperaban los padres de Fátima, Don José Quintana y Lorena Gutiérrez,  de 47 y 48 años de edad una pareja que tiene casada 26 años, ambos apenas y se asomaban a la puerta; le di un abrazo a Lorena agradeciéndole nos abrieran las puertas de su intimidad, al entrar al lugar una sala cubierta por una tela estaba en el recibidor, una mesa carente de sillas que funge como comedor, las paredes sucias no porque ella o sus hijas sean poco aseadas, la casa es una casa de “protección” que les otorgo el Gobierno del Estado de México por medio de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México; después de que recibieran amenazas de muerte y la casa donde vivían fuera balaceada, los responsables familiares de los tres sujetos que violaron y asesinaron de la manera más sanguinaria a su hija de doce años en 2015.

 

Fátima Varinia Quintana Gutiérrez; nació el 4 de junio de 2002, era la cuarta hermana de cinco del matrimonio conformado por Jesús y Lorena, vivían en la comunidad de Lupita Casas Viejas, situado en el municipio de Lerma, Toluca, Estado de México, un lugar de esos pocos donde todavía se podía respirar tranquilidad y calma, en el Estado  donde se cuenta desde años atrás con la mayor cifra de vidas arrancadas por el feminicidio, Fátima era una niña a la que le gustaba la escuela su promedio escolar no bajaba de calificaciones excelentes; una niña en el cuerpo de mujer, Fátima era muy alta, media 1.65 metros de estatura,  cuando fuera grande Fátima estudiaría medicina, descrita por su familia como una niña reservada, callada, “no le gustaba salir sola, siempre se hacía acompañar por alguno de sus padres o sus hermanas y hermanos” me detalla Lorena, su amiguitos eran niñas y niños, cursaba el primer año de secundaria; una niña que como todas las de su edad solo pensaba en jugar, ver la vida con calma, más en ese pequeño lugar rodeada de montaña y árboles, donde la maldad se supone no tenía cabida.

Ese cinco de febrero de 2015, como todos los días Fáti, fue llevada a tomar el camión para acudir a la escuela Secundaria Técnica, José Antonio Álzate en Santa María Zolotepec, Estado de México que se ubicaba a veinte minutos de su casa; su padre la dejo en el camión fue la última vez que la vio.

Todos los días iban por ella a la parada del autobús, ese día absortos en las labores cotidianas de la casa paso la hora en que tenían que ir por ella a la parada del bus, a no más de cien metros de su casa, cuando los padres de la niña se dieron cuenta ya eran las quince horas con cuarenta minutos; en ese momento el corazón se congeló; ambos padres salieron corriendo a buscarla, no era normal que la niña llegara jamás tarde. En la entrevista que tuve con los padres de Fátima nos detallaron el horror que desde ese primer momento vivieron y siguen padeciendo Entrevista a padres de Fátima 13 de agosto 2017

Los hermanos Josué Misael y Luis Ángel Atayde Reyes y José Juan Hernández Cruceño (el pelón) ya la habían elegido como su víctima agazapados como predadores la cazaron, la privaron de la libertad, la violaron, la destrozaron, la cubrieron con hojarasca, su madre solo gritaba “Fátima, aunque sea muerta te voy a encontrar, dónde estás”, fue violada bestialmente, la apuñalaron más de noventa veces,  le abrieron el pecho más de treinta centímetros, les cercenaron entrepiernas, le rompieron sus tobillos, fracturaron sus manos,  “mi hija fue una guerrera, lucho hasta el final, aun con todo eso no murió hasta que le arrojaron tres piedras de más de treinta kilos cada una, fue lo que terminó con su vida”.

 

Los gritos desesperados de la madre que ya había alertado a los vecinos, luego de que fue encontrado el cuerpo de la pequeña niña de Jesús y Lorena; ante la infamia, los vecinos detuvieron a los tres perversos, estuvieron a punto de ser linchados, la policía pidió la intervención de los padres de Fátima quienes en shock solicitaron al pueblo que los entregaran a la policía.

“Luis Ángel y Misael eran niños del pueblo, los conocía desde que eran pequeños, José Juan tenía viviendo dos años en el lugar, el venía de fuera de Naucalpan nadie sabía quién era o a qué se dedicaba, siempre estaba ahí no trabajaba ni nada, solo llego a enviciar a los jóvenes que vivían ahí, él fue el autor intelectual de todo esto y los tres los feminicidas de mi hija” llena de dolor relata Lorena.

Los tres sujetos estuvieron en el Hospital de Toluca por los golpes que les propinaron los lugareños, a ninguno de ellos se los tomo muestra de sangre, en la escena del crimen fue encontrado un cuchillo con sangre que las autoridades jamás pudieron comparar, después de dos años la familia de la niña se enteró que al cuerpo de Fátima no le practicaron pruebas periciales de genética porque la fiscalía no contaba con tiras reactivas para hacerlas, las investigaciones ineficaces como todas las que realizan dando la lectura de falta de interés y profesionalidad en los casos.

 

José Juan (el pelón) fue liberado el pasado 8 de junio de 2017 por la jueza Janet Patiño García, quien argumentó falta de pruebas para sentenciarlo, excluyó testigos de las víctimas y evidencias de los hechos, a pesar que los tres fueron detenidos por un pueblo completo, y que José Juan estaba en el lugar el día de los hechos. Es de resaltar que dicha Jueza ya había liberado en 2013 a Oscar Osnaya Cruz, director en ese tiempo de Servicios Públicos del municipio de Nicolás Romero, quien fue apresado el lunes 22 de abril de ese año acusado de violación en agravio de una niña de once años.

La escuela privada “Sierra Nevada” Institución que en su página web ofrece servicios educativos de preescolar, primaria y bachillerato en los planteles de Interlomas y San Mateo Naucalpan, y de preescolar y primaria en Lomas y Esmeralda. La Institución de “Alto Prestigio educativo”, aporto la defensa para José Juan, el personal de intendencia y un director administrativo atestiguaron a favor del entonces imputado, asegurando que él había acudido ese día al plantel donde se supone laboraba de jardinero, mostraron como pruebas videos borrosos que para la magistrada fueron suficientes denunció la familia Quintana Gutiérrez.

José Juan “El Pelón” vinculado a la delincuencia organizada

La familia de la pequeña Fátima; ha sufrido amenazas de muerte, la casa donde vivían fue balaceada, situación por la que tuvieron que ser “resguardados” por las autoridades del estado, la familia del imputado en plena audiencia amenazó frente a ministerios públicos y magistrados a Lorena “ me acusaron de haberles destrozado su vida, ¡por favor, ellos destrozaron a mi niña, me la mataron, la torturaron¡”  (Maldita Perra, ya firmaste tú sentencia de muerte), fue el veredicto que escuchó Lorena en aquel recinto que se supone le daría justicia a su hija.

Dicha prestigiada institución ayudó junto con la cuestionable honorabilidad de la juez Patiño García, a liberar a una persona ligada a la delincuencia organizada en el estado, ¿podrán los padres de los niños y jóvenes estar tranquilos, acudiendo a una Institución que protege a un feminicida, violador, y distribuidor de drogas?.

A salto de mata, escondidos, sin poder salir a trabajar viven seis adultos y seis menores de edad, presos, desplazados, abandonados, alejados de todas las Instituciones gubernamentales y no gubernamentales; el estado de México amparado en que les proporciona casa, una despensa mensual que consta de frijol, “atún” que más parece soya, aceite, y bolsas de avena.

Lorena teme por la seguridad de sus hijas, hijos, yernos, y cinco niños, los niños no pueden salir a la escuela, a pesar de que fueron sacados de su casa y que estaban en otras escuelas, los niños y el hijo menor de la pareja ya fueron ubicados por la familia de José Juan, por lo que los pequeños ya no salen del lugar donde las flamantes autoridades del estado los tienen hacinados.

El principio del interés superior del niño o niña, entendido como un conjunto de acciones y procesos tendientes a garantizar un desarrollo integral y una vida digna, así como las condiciones materiales y afectivas que les permitan vivir plenamente y alcanzar el máximo de bienestar posible.

Así, el interés superior del niño o niña indica que las sociedades y gobiernos deben de realizar el máximo esfuerzo posible para construir condiciones favorables a fin de que éstos puedan vivir y desplegar sus potencialidades. Esto lleva implícita la obligación de que, independientemente a las coyunturas políticas, sociales y económicas, deben asignarse todos los recursos posibles para garantizar este desarrollo.1

¿Tienen estos niños condiciones favorables para su desarrollo, físico, emocional, educativo? NO

¿Tienen una vida digna? NO

La familia de Fátima se ha reunido con el Fiscal General de Justicia mexiquense, Alejandro Gómez Sánchez, la subprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género, Dilcya García Espinoza de los Monteros, a quienes poco les importa la seguridad e integridad física y emocional de esta familia, quienes ahora son víctimas directas de la ineficacia de estos funcionarios.

Fátima era una niña tranquila, que no se metía con nadie, callada, reservada, fue víctima de la crueldad; de los tres sujetos solo Luis Ángel Atayde Reyes, fue sentenciado a 73 años de prisión, Misael fue detenido una semana después de la libertad de José Juan, en Morelos, el día de hoy 16 de agosto de 2017 puede ser liberado, ya que cuando cometió el crimen tenía diecisiete años, José Juan fue liberado sin ningún cargo, libertad lisa y llana.

El derecho de esta familia completa fue asesinado el mismo día que Fátima, han  sido asesinados cada vez que las mismas autoridades los ignoran, los vulneran, los mantienen viviendo en la marginación económica, social, emocional, la vida todo indica que ellos jamás la recuperaran, una familia que ni siquiera ha podido realmente elaborar el duelo de la pérdida de su hija, una familia a la cual no le llegará el momento de tener un poco de calma, de que sus hijas vivan con sus esposo e hijos alejados de sus padres, de que los hermanos varones de Fátima puedan hacer una vida “normal” y de que estos padres dejen de tener miedo esperando ser asesinados o que les sea arrancado uno más de sus hijos.

Esto se llama México, el Estado de México donde quien ahora funge como presidente inicio el terror en el que se vive día a día en este país.

¿Dónde están las defensoras de Derechos de las mujeres?

¿Dónde quien aboga por los Derechos de los niños?

¿Dónde diablos están las leyes, la ley general de víctimas?

¿A quién tienen que acudir, o será que el mensaje es que esperen a ser aniquilados?

agosto 2017

 

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@FridaGuerrera

fridaguerrera@gmail.com