KiVa ESTÁ EN AMÉRICA LATINA

    ¿Quien no ha escuchado, dicho o le han puesto algún apodo?  El gordo, el flaco, el enano, la pelos, estos de lo más decentes. La verdad es que los apodos existen desde los tiempos más antiguos de la humanidad, algunos han servido para resaltar las habilidades y cualidades de las personas, otros para denostar y humillarlas.
    Tenemos como ejemplos a Platón, aquel gran filósofo seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles, según en la obra escrita “La Vida de los Filósofos Ilustres” de Diógenes Laersio, el nombre real de Platón era Aristocles pero su maestro de gimnasia lo llamó Platon por tener las “espaldas anchas” un apodo para la condición física.
    Por otro lado tenemos a Iván “El Terrible” primer Sar de Rusia, su apodo es muy simple pero a la vez muy significativo pues este personaje perdió a su padre a los tres años de edad y su madre fue envenenada por los nobles que se disputaban el poder de Rusia, La infancia de Iván estuvo llena de humillaciones y vivió recluido en el palacio casi como un indigente lo que lo motivo a ser de grande un gobernante cruel y déspota, un apodo para condición psicológica.
    Yo me pregunto ¿Porque algunos padres gastan dinero y tiempo en libros, cartas astrales y consultas en Internet para buscar el mejor nombre a sus hijos y terminar llamándolos “chaparro” “gusano” “campeón” “princesa” “el nene”, he escuchado el de “Tontin” porque al niño le gusto el personaje de Blanca Nieves y hasta el de “Pitufina”.
    Los hijos no nacen con la maldad de poner apodos, lamentablemente la copian de los adultos, como muchas otras cosas y el poner apodos lo llevan a las escuelas parecido a un virus silencioso, es ahí donde comienza lo que hoy se conoce como Bullying, los apodos entre adultos puede que ya no afecten tanto en el carácter de las personas pero en los menores que apenas están desarrollando su personalidad si, por eso los apodos pueden ser hasta humillantes en los niños sin que los adultos nos demos cuenta.
    Es ahí donde entra KiVa un exitoso método finlandés contra el bullying que, a diferencia de los métodos tradicionales, este programa trabaja con las victimas, los acosadores y los testigos quienes, con su silencio o sus risas, refuerzan o merman el poder del agresor, este método ya fue implementado en 20 países de Europa y en Argentina, Chile Colombia comienzan a implementarlo.
    Algunos testimonios:
“Kiva me hizo sentir más seguro y más confiado, las clases de Kiva me hicieron más empático y más social” alumno del cuarto grado del colegio Erik Erikson
“A los niños les gustó definirse como una escuela en la que te tratan bien” dice Galindo quien implementó el método en su escuela en Querétaro en Agosto del año pasado.

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