La farsa de la corrupción

Hace algunos días me llamó un hombre, decía que sus hijos estaban secuestrados por su madre, señaló alienación parental y que lo habían acusado de un delito sexual. Quedamos de vernos al día siguiente en Juzgados para revisar su expediente y darle un diagnóstico de sus opciones. Luego de leer más de 500 cuartillas de 9 a 2 de la tarde, supe la verdad. Había abusado sexualmente de una niña de 13 años en una fiesta familiar donde estuvieron presentes su esposa y sus hijos; luego de salir libre los corrió de la casa y pretendía fraude procesal para no pagar pensión alimenticia, además de haber iniciado una cantidad indeterminable de averiguaciones previa contra su ex esposa.

Alcance a decirle que conocer los detalles había sido muy perturbador, desee insultarlo, caminar a su lado me dio asco. Siguió contando los planes para maltratar a su familia. Son tus hijos, le respondí, ¿qué quieres? No van a correr a tu casa luego que los dejes sin dinero y sin su madre. No después de lo que hiciste a una niña de 13 años. 13 años fue lo que repetí todo el tiempo. Fui inútil, personas como él no tiene autocritica y son una nubecita negra que te persigue.

 

Días más tarde me escribió para saber el costo de mis honorarios. Le conteste que mi código de ética me impedía representarlo ante cualquier autoridad. Volvió a llamar, volví a responder lo mismo.

 

Hace varios meses me llamó una mujer. Supo de mí y mi trabajo por mi página y mis rede sociales. Me pidió información para el registro de una marca. Luego de varias llamadas decidió contratarme. Siempre le señalé que el registro de una marca tarda alrededor de 6 meses, ella respondió que el abogado de su marido lo hacía en 4. Desde ahí debí haberme dado cuenta, pero…

 

Al momento de la firma de la solicitud no prestó atención en los documentos, estaba más preocupada en ir a recoger un BMW y había un error. Ese error alargo el procedimiento y aunque se presentaron correcciones jamás le hice un cobro extra por ningún concepto ni por el pago de derechos correspondiente para el estudio del documento; ella en cambio, desde el primer momento me trató como una imbécil. Finalmente, luego de 10 meses salió el registro y al comunicarle, me aclaró que se debió a la astucia del abogado de su marido quien movió influencias y pago dinero. Lo cual no es posible pues ya había transcurrido el tiempo suficiente para el estudio pero entendí lo que buscó desde el principio: un abogado corrupto.

 

Yo soy una abogada honesta y no tengo la costumbre de usar la coerción, influencias, amistades o el pago de favores, creo en el respeto a las normas, a los tiempos y al trato igual hacia todos y todas sin preferencia de clase o de dinero. La honestidad y el respeto son algo importante, por ello no puedo prestarme a sobornar a un funcionario para acelerar un trámite, porque eso es corrupción, es un delito, es tráfico de privilegios de clase y cuando te asiste la razón y el derecho, no es necesario.

 

Me gustaría decirles que son los únicos clientes que me han buscado para algo indebido, pero desgraciadamente no es así. Siempre dicen que los abogados somos corruptos, pero no, en realidad son algunos clientes que aunque no les asista la razón o el derecho, si tienen los medios económicos y el deseo de hacer daño, lo harán sin importar a quien hacen daño. Cuando se piensa en corrupción, se piensa en funcionarios de alto nivel, pero no, la corrupción inicia en los ciudadanos de a pie, en las elecciones que tomas, en las peticiones que haces, en la forma en que tratas a los demás. Si quieres mejorar a la sociedad, empieza desde actos pequeños, desde tu trinchera, desde tu hogar. Enseña a tus hijos e hijas a vivir dentro del orden, el respeto y la congruencia. A buscar la igualdad y el bien común y no a pisotear derechos y personas por el simple placer de demostrar una posición.

Sean felices.

 

Angélica Meza

Angelica Meza

Angelica Meza

Angélica Meza: Es abogada, madre, blogger, fundadora de Amigos la revista, A.C. y defensora de derechos humanos. Egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM. Experta en derechos de niñas, niñas y adolescentes.

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